This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

Prospectar en frío es horrible y lo sabés. Comprás una lista, mandás doscientos mensajes iguales, y te contestan tres —dos para putearte—. Es humillante, y encima no escala.

Mientras tanto tenés una mina de prospectos delante de las narices y no la ves.

Tenés una lista de prospectos y no la estás viendo

Los comentarios de un buen post de LinkedIn son gente que ya levantó la mano sobre tu tema. Con nombre, cargo y empresa a la vista. Eso no es una lista fría: es una lista tibia haciéndose la difícil.

El problema nunca fue encontrar a quién escribirle. Fue el laburo de convertir esos comentarios en algo accionable sin perder media semana.

Por qué el modo obvio no funciona

El modo obvio es entrar comentario por comentario, copiar nombres a una planilla, buscar cada uno, adivinar el mail y escribir a mano. Tres horas para veinte contactos. No lo vas a hacer más de una vez, y tenés razón en no hacerlo.

El otro modo obvio —mandarle a todos el mismo “hola, vi tu comentario”— es cortar y pegar spam con distinto nombre. Tampoco.

Hay un tercer camino: delegás la parte mecánica y te quedás con el criterio. Cowork hace el trabajo pesado; vos decidís a quién le escribís y con qué tono. En una tarde armás el sistema. Después es apretar un botón.

Cómo se le pide (el molde: contexto, encargo, criterio)

Necesitás dos conectores gratuitos, con plan free de sobra para arrancar: Apify, para leer quién interactuó con el post, y Apollo, para completar cargo y mail de cada persona. Se enchufan una vez desde los conectores de Claude; después no salís de Cowork.

No te voy a dar el clic por clic —los menús cambian y esto no es sobre menús—. Es sobre cómo se pide. El mismo molde en cada paso: contexto, encargo, criterio.

Contexto: quién sos y a quién querés

Antes de arrancar, contale a Cowork qué vende tu empresa, cómo es tu cliente ideal y qué estás ofreciendo ahora. Lo mejor es dejar eso en un archivo dentro de la carpeta de trabajo: así cada corrida futura ya lo sabe y no lo repetís nunca más.

Encargo 1: traé a los que comentaron

Pasale el link del post y pedí el resultado, no el procedimiento:

“De este post, sacame todos los que comentaron, con su comentario y su perfil, en una lista limpia.”

Cowork arma un plan, elige el scraper y te devuelve la lista. Qué actor de Apify usar es problema suyo, no tuyo.

Encargo 2: completá los datos

“Enriquecé esta lista con cargo, empresa y mail donde haya. Saltá las páginas de empresa.”

Primer punto de criterio: pedile que te avise antes de gastar créditos. Vos aprobás el gasto, no la herramienta.

Encargo 3: scoreá contra tu cliente ideal

Este es el paso que separa prospectar de spamear:

“Ordename esta gente del 0 al 5 según cuánto encaja con mi cliente ideal y mi oferta.”

El criterio es tuyo —qué es un “5” lo definís vos, no la IA—. Te quedás con los 4 y 5. El resto, para esta ronda, no existe.

Encargo 4: escribí el primer mensaje, no el spam

“Escribime un mensaje corto para cada 4 y 5, que arranque de su propio comentario y lo invite a [tu oferta]. Sin halagos falsos, sin sonar a robot. Directo y humano.”

Y el criterio que no se negocia: los mensajes salen como borradores. Los leés, los tocás, y recién ahí los mandás vos. La IA redacta; la voz y el enviar son tuyos.

Lo que queda cuando termina

En una tarde tenés una lista de gente que ya se interesó en tu tema, ordenada por encaje, con el mail encontrado y un primer mensaje personalizado de verdad —no un “espero que estés bien”— listo para que lo revises.

No mandaste doscientos mensajes fríos. Vas a mandar diez tibios, a gente que ya levantó la mano. Esa es toda la diferencia entre que te ignoren y que te contesten.

Qué hacer el lunes

  1. Elegí un post —tuyo o ajeno— que hable justo de lo que vendés y que tenga comentarios reales. Ahí está tu lista.

  2. Corré el molde de arriba una vez, a mano, con criterio en cada paso. Cuando funcione, pedile a Cowork que lo guarde como skill: “convertí este proceso en una skill que tome un link de post y me devuelva la lista scoreada y los mensajes”. La próxima vez es un link, no una tarde.

Mandá poco, a los que corresponde

Prospectar nunca fue el problema. El problema era el volumen a ciegas: mucho, a cualquiera. Esto es lo contrario —poco, a los que corresponde, con algo que solo vos podías escribir.

La IA te consigue la lista. Vos seguís siendo el que sabe qué decir.

Delegás el pensar. No el entendimiento.

Keep Reading